martes, 25 de febrero de 2014

PERFILES - BERNARD HOPKINS (1965-)





EL VERDUGO DEL TIEMPO





Bernard Humphree Hopkins Jr. (15 de enero de 1965, Filadelfia, Pensilvania), habitualmente conocido como El Verdugo, es un boxeador norteamericano, conocido por su reinado de 10 años como campeón mundial de la categoría del peso mediano, en el que impuso el récord de defensas del título con 20 combate exitosos de forma consecutiva. Es el ex campeón de los semipesados después de derrotar a Jean Pascal y convertirse -con 46 años- en el campeón de mayor edad en la historia del boxeo, superando a George Foreman, que derrotó a Michael Moorer a los 45 años de edad. 

Asímismo, es el único boxeador que ha logrado al mismo tiempo en una misma división los títulos de los 4 organismos dirigentes (AMB, OMB, CMB y FIB) y defenderlos en una misma pelea. También es el boxeador de mayor edad en ser campeón mundial mediano.

De muy joven se involucró en robos y en problemas de pandillas. También practicaba boxeo amateur por temporadas. Con tan sólo 13 años, Hopkins asaltó a varias personas y ya había recibido tres puñaladas. En 1982 fue en carcelado por asalto a mano armada y condenado a cumplir 18 años en una cárcel estatal. Con 17 años, fue condenado a dieciocho años en la prisión de Grateford, Pennsylvania, tras cometer nueve delitos graves, entre los que figuraban intentos de asesinato y robos a mano armada.  

Al final cumplio solo 56 meses entre 1984 y 1989 por buena conducta. Dentro de la cárcel decidió dar un giro a su vida, se graduó en sus estudios y practicó con constancia boxeo. Durante su estancia en prisión ganó 3 veces el campeonato "interprisiones" de los pesos medios.
Tras 5 años en la cárcel y salir en 1988, decidió dar un cambio radical a su vida. Se convirtió al Islam y utilizó el boxeo para escapar de su vida de delincuencia. Tras su paso por la cárcel, debutó el 11 de octubre de 1988 en Nueva Jersey frente a Clinton Mitchell, donde perdió en los puntos con una decisión mayoritaria a favor de Clinton. Empieza a entrenar con Bouie Fisher y en 1990 debuta en los pesos medios ganando por decisión unánime. Tras seis meses de inactividad volvió al ring en 1990, recategorizándose como peso mediano. 

Durante los siguientes dos años Hopkins gano 20 combates, 15 por ko y de estos 11 en el primer round. Luchó contra Greg Paige el 22 de febrero, donde ganó con una decisión unánime de los jueces. Después de esta victoria consiguió un gran récord, al lograr 21 victorias entre febrero de 1990 y septiembre de 1992. En medio de una magnífica racha de victorias, 19 consecutivas, se enfrentó contra Wayne Powell, ambos peleando por el campeonato de los pesos medianos de la United States Boxing Association (USBA), que estaba vacante. Hopkins ganó su primer título profesional, al declarar el árbitro que Powell no estaba en condiciones de luchar por lo que Hopkins ganó el título por un nocaut técnico. Tras obtener el cinturón de campeón, defendió su campeonato en tres ocasiones, venciendo por nocaut técnico a Roy Ritchie y Wendall Hall y ganando por decisión unánime de los jueces a Lupe Aquino.


Su primera oportunidad por el título fue el 22 de mayo de 1993 en Washington D.C. contra Roy Jones Jr por el título vacante de peso mediano de la Federación Internacional de Boxeo (IBF). Perdió en los puntos con una decisión unánime, con las tres tarjetas de los jueces, 116-112 a favor de Roy Jones.

Con un récord de 26 victorias y 2 derrotas y tras haber dejado vacante el campeonato de USBA de peso mediano, se enfreta al ecuatoriano Segundo Mercado el 17 de diciembre de 1994 en Quito, por el título vacante de la IBF. En un combate igualado a 12 asaltos se llegó al final sin tener un vencedor al no haber ningún nocaut. Los jueces declararon un empate con tarjetas de 114-111 para Hopkins, 113-113 y 111-113 para Mercado, por lo que el título siguió vacante hasta una nueva pelea de los púgiles. Tras empatar en el último combate por el título, ambos boxeadores volverían a enfrentarse el 29 de abril de 1995 en Landover. Hopkins se convirtió en campeón mundial de peso mediano gracias a un nocaut técnico, en el séptimo asalto del combate.

Reconocido como uno de los mejores boxeadores de su época, defendió el título en siete combates contra gente como Glen Johnson o Simon Brown. Tras las siete victorias consecutivas, (cinco por nocaut técnico, una por decisión unánime y otra por nocaut) fue a disputar su octava defensa del título contra Robert Allen, pero la pelea se descartó tras lesionarse Hopkins cuando fue empujado accidentalmente fuera del ring por el árbitro Mills Lane, quien estaba intentado separar a ambos luchadores. Volvió tras su lesión para pelear con Robert Allen a quien ganó tras un nocaut técnico.

Con once defensas consecutivas del título, ganando todas las peleas, el púgil estadounidense peleó el 14 de abril de 2001 contra Keith Holmes, al que venció, por lo que consiguió el título de la Consejo Mundial de Boxeo. Mientras tanto Félix Trinidad, venció a William Joppy en la quinta ronda consiguiendo el campeonato de la Asociación Mundial de Boxeo. En el futuro combate entre Trinidad y Hopkins donde estarían los títulos en juego, mucha gente pensó que tras la exhibición de Trinidad, que Hopkins no aguantaría mucho ante el púgil puertoriqueño.

La pelea entre Trinidad y Hopkins se esperaba como una de las mejores peleas de los últimos años, ya que ambos eran dos de los mejores boxeadores del momento y porque el vencedor se llevaría 3 títulos (IBF,WBC,WBA) de peso mediano. El combate se produjo en un gran escenario como es el Madison Square Garden en Nueva York. El combate fue igualado en todas las rondas pero en el minuto 1:18 del último asalto el árbitro declaró un nocaut técnico, consiguiendo retener sus dos títulos y ganar el Campeonato de peso mediano de la Asociación.
Expuso sus títulos contra Carl Daniels y el francés Morrade Hakkar venciendo a ambos por nocaut técnico. Meses más tarde se enfrentó a Robert Allen por tercera vez en su carrera, al que también derrotó en los puntos. A mediados de 2004 Hopkins defendió sus títulos ante Óscar De La Hoya, campeón de peso mediano de la Organización Mundial de Boxeo. Hopkins estaba ante un hecho histórico, defendía su título de la Federación Internacional de Boxeo por 19º vez y De La Hoya estaba ante su primera defensa del título. El combate se celebró en Las Vegas, Nevada. De La Hoya tomó la iniciativa en los primeros asaltos, dominando con golpes fuertes y ágiles, en las últimas rondas. Hopkins tomó la iniciativa, para que en el noveno asalto tras una tunda de puños de Hopkins, De La Hoya se arrodillara en la lona perdiendo el combate y el título.

Con la victoria sobre De La Hoya, instauró dos récords, es el primer y único boxeador que conseguía cuatro títulos mundiales de cuatro organizaciones diferentes (WBC, WBA, WBO, IBF) y el luchador que más veces ha expuesto su título de la IBF (20 veces), en un reinado de más de 10 años. Tras defender sus cuatro títulos contra el británico Howard Eastman, se enfrentó el 16 de julio de 2005 contra Jermain Taylor.10 11 Con un increíble récord de 46 victorias y tan sólo 2 derrotas el campeón perdió a los puntos por decisión divida. El excampeón pidió la revancha, que se celebró en el mismo lugar el 3 de diciembre., pero volvió a perder sin opción a recuperar sus títulos.


Tras sus dos derrotas consecutivas frente a Taylor, peleó contra Antonio Tarver, campeón semipesado de la IBO y NBA. El boxeador venció en los puntos con una decisión unánime de los jueces, ganando así los dos cinturones, pero dejó ambos títulos vacantes reteniendo sólo el campeonato Ring Magazine de los pesos semipesados.

La victoria frente al ex-monarca crucero no solo engrosaba el palmarés de Hoipkins, sino que daría paso a uno de los combates mas esperados de la década: frente al multi-campeón, el invicto Joe Calzaghe. Estando el título en juego de los pesos semipesados de Ring Magazine, el británico Joe Calzaghe se alza con la victoria en los puntos perdiendo Hopkins el título en los puntos por 115-112 para Calzaghe, 114-113 para Hopkins y 116-111 para Calzaghe.

En un combate donde no se expuso ningún título, fue televisado por HBO, el 18 de octubre de 2008, se enfrentó al pugilista Kelly Pavlik, campeón peso mediano de la Organización Mundial de Boxeo y nueva sensación de la categoría que, sin embargo, perdió por decisión unánime ante Hopkins. Pelearon en el límite superior de semipesado doce asaltos. Hopkins dominó toda la lucha con múltiples combinaciones de golpes, buena defensa y movimientos. Una vez más, el inacabable Hopkins sacaba a relucir toda su veteranía y se imponía ante el -a priori- favorito aspirante, casi 20 años más joven que la leyenda de Philadelphia.


Atrás quedarían las dos polémicas derrotas a manos de Chad Dawson; luego llegaría la tan esperada revancha frente a Roy Jones Jr., donde Hopkins se tomaría venganza de la derrota casi dos décadas después, y la victoria frente a Jean Pascal que supondría un antes y un después en los libros de récords del boxeo en toda su historia. 
Los errores en la adolescencia que lo llevaron a prisión cambiaron la vida de Bernard Hopkins y moldearon su presente y pasado en los cuadriláteros. En sus años jóvenes, en las calles de Filadelfia, Hopkins demostró una agresividad que lo llevó a tener problemas, incluyendo el ser acuchillado en el metro de la ciudad y casi fallecer. Más tarde, robaba cadenas, ropa y dinero, conducta que lo llevó a recibir dos sentencias en prisión justo mientras sus contemporáneos se graduaban de la escuela secundaria.
Hoy día, Hopkins afirma que esa experiencia en prisión fue lo que le salvó la vida y lo encaminó a ser uno de los más temidos púgiles en el boxeo, en donde se convirtió en el primer campeón unificado de los pesos medianos cuando derrotó al puertorriqueño Félix Trinidad. 

Durante los casi cinco años que pasó encarcelado, el nativo de Filadelfia tuvo que regirse por lo que los encargados de la prisión le decían, desde la hora en que se levantaba y se acostaba hasta lo que podía hacer y no hacer. Sencillamente, Hopkins trasladó lo que aprendió en la cárcel a su vida. Hopkins atribuye su durabilidad en el cuadrilátero a dos razones principales: el tipo de vida que ha llevado y cómo se ha cuidado fuera del cuadrilátero. Muestra de ello resulta su excelente preparación física que lo ha convertido en uno de los atletas mejor preparados que el deporte haya visto y que le permite perdurar la larga distancia de doce rounds frente a jóvenes retadores, sin mayor dificultad.
A sus casi 50 años y con la mitad de su vida transcurrida sobre los cuadriláteros profesionales, Bernard Hopkins es un mito viviente del boxeo. Una leyenda del deporte de un palmarés inigualable, futuro miembro del Salón de la Fama que sigue activo y en búsqueda incesante de retos deportivos y récords estadísticos que le permitan, por enésima vez, vencer al tiempo. Su aliado inseparable.



Ficha profesional:

Nombre:          Bernard Humphree Hopkins Jr.

Nacimiento:     15 de enero de 1965 en Filadelfia, Pensilvania
Trayectoria:     1988-
Apodo:            El Verdugo, B-Hop, The Executioner

Estilo:             Ortodoxo

Peso               Mediopesado, supermediano y mediano

Estatura:         1,85 m (6 pies 1 pulg)

Nacionalidad:  Estados Unidos

Estadísticas

Total de Combates:    64

Victorias                    54

 • Por nocaut              32

Derrotas                     6

Empates                     2

S/D                            2


 


jueves, 20 de febrero de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS VII: PACQUIAO - MÀRQUEZ IV (ESPN Deportes, 2013) Por Kieran Mulvaney









Por Kieran Mulvaney
ESPN.com


Casi desde el inicio, Manny Pacquiao había sido el popular, el que tenía los aficionados que gritaban más fuerte, y que llenaba las arenas hasta las lámparas. Cuando Pacquiao, quien venía de pulverizar a Marco Antonio Barrera, peleó por primera vez ante Juan Manuel Márquez, yo estuve igual de impactado por la violencia de los derribos en el primer asalto, y de la erupción ensordecedora de entusiasmo que los acompañó (incluyendo, notablemente, algunos de los periodistas filipinos en el área de prensa, donde dichos apoyos no son alentados). Y donde fuera y cuando fuera que peleara en sus devastaciones posteriores de rivales y las diferentes categorías de peso -- Las Vegas en su mayoría, pero Dallas también, entre un par de escalas adicionales-- Pacquiao trajo consigo un grupo confiable de devotos que garantizaban un apoyo ensordecedor.

De acuerdo a Compubox, Pacquiao tenía una ventaja de 19 puntos en el por ciento de golpes de poder conectados cuando fue noqueado.

La primera vez que noté un cambio fue la tercera vez que él peleó contra Márquez. Los aficionados mexicanos, que se sintieron agraviados en dos ocasiones por decisiones que no habían favorecido a su paisano, superaron a los del filipino, quien por primera ocasión -- de lo que puedo recordar -- fue abucheado fuertemente mientras entraba al ring -- y aún más animadamente cuando se anunciaron las puntuaciones de los jueces al final de la pelea, y él se apuntó una victoria que Márquez pensó sería meritoriamente para él. 

Para la cuarta pelea, fue mucho más marcado, el contingente mexicano fue en ascenso de nuevo, clamando justicia y venganza. A ellos no les importaba la forma en cómo Márquez, a los 39 años, había conseguido un físico totalmente nuevo, que parecía estar esculpido de granito; ellos sólo querían verlo victorioso. Cuando envió a la lona a Pacquiao en el segundo round, ellos lo impulsaron hacia la línea de meta, solo para que Pacquiao recuperara el control que había establecido en el primer asalto, al punto que, cuando la pelea se acercaba final del quinto asalto, Márquez lucía cansado y en camino a una derrota que, en esta ocasión, no podría apelar. 

Y entonces ocurrió. Pacquiao, desde mi punto de vista, se movió hacia adentro para lanzar un golpe y luego desapareció. Él había impulsado su mentón hacia un derechazo que entraba, y al perder instantáneamente la conciencia, se derrumbó hacia la lona con el rostro por delante, como una piedra.

 "No se va a levantar", dije instintivamente entre el tumulto, desconociendo que hacía eco a lo que sería la famosa frase de Roy Jones en la transmisión de HBO:  "Él no se va a levantar, Jim. Él no se va a levantar, Jim. Él no se va a levantar, Jim".
Es difícil, incluso actualmente, expresar de forma adecuada la intensidad y variedad de emociones que atravesaron la MGM Grand Garden Arena inmediatamente después de ese momento, una mezcla de júbilo, desesperación y sospecha, nada más poderoso que la imagen de Jinkee Pacquiao llorando de dolor mientras intentaba desesperadamente llegar hacia su esposo todavía derribado. 

Para los aficionados de Pacquiao, fue mucho más que una derrota por nocaut sufrida por un boxeador adorado; fue un semidios que se volvió rápidamente y sorprendentemente en mortal. Por su fama y éxito, Pacquiao se había convertido en sinónimo y simbiótico con sus compatriotas, y la naturaleza de su derrota se rompió en su esencia. 

Para los aficionados de Márquez, hubo sentimientos distintos: justicia, revancha y una victoria dulce que ellos intentarían celebrar. Ruidosamente. 


Fuente: Por Kieran Mulvaney para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)
 

Clip - pelea completa:




miércoles, 19 de febrero de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS VI: HOLYIFIELD - TYSON I (ESPN Deportes, 2013) por Dan Rafael









Por Dan Rafael 
para ESPN.com


El campeón completo Evander Holyfield y el ex monarca Mike Tyson estaban programados para pelear el 8 de noviembre de 1991 en Las Vegas, en una de las peleas más anticipadas en años. Pero Tyson, quien aguardaba el inicio de su juicio por violación, sufrió ruptura de cartílago en su costilla mientras entrenaba y la pelea fue pospuesta. 

Pocos lo hubieran adivinado en ese entonces, pero la pelea fue pospuesta casi cinco años. Tyson fue a prisión tras ser convicto por su caso, mientras que Holyfield fue a disputar otras grandes peleas, incluyendo su épica trilogía contra Riddick Bowe. 

Cuando abrieron las apuestas para el combate de Evander Holyfield ante Mike Tyson, el retador estaba 25-1 debajo en las apuestas para vencer al campeón. Las apuestas se redujeron a 6-1 al momento del combate.
 
Luego que Tyson salió de prisión, pasó gran parte de 1995 y 1996 reconstruyendo su personaje del "Hombre más malo del planeta", mientras arrollaba a cuatro oponentes espantados por enfrentarlo, y no les daba oportunidad de hacer nada que no fuera el ser pulverizados: Peter McNeeley, Buster Mathis Jr., Frank Bruno (en una revancha para ganar un título mundial que eventualmente dejaría vacante) y Bruce Seldon (para obtener otro fajín). 

Mientras Tyson lucía con un asesino, eliminándolos en menos de ocho rounds de forma combinada, Holyfield parecía estar en la parte final de su carrera. Bowe lo había noqueado en la tercera pelea brutal entre ellos en noviembre de 1995, y luego parecía un hombre muerto en apuros para vencer a Bobby Czyz en mayo de 1996. 

Para el promotor Don King, el momento parecía adecuado, ya que buscaba mantener en marcha la locomotora de Tyson. Todo era perfecto. 

Así que se esperaba poco de Holyfield en ese entonces, y había tantas preocupaciones acerca de su salud, que la Comisión Atlética de Nevada le pidió someterse a un puñado de exámenes médicos en la Mayo Clinic antes de recibir la licencia. Pero la pelea sería una bonanza de pago-por-evento, y el ampliamente favorecido Tyson, quien abrió 25 a 1 en la apuestas, le pasaría por encima al ex campeón próximo a desvanecerse. 

Pero, por supuesto, es por eso que las peleas se llevan a cabo. 

Entonces, fue el 19 de noviembre de 1996, en el MGM Grand de Las Vegas, cuando finalmente se enfrentaron cinco años después de su primera cita con el destino, y no solamente produjeron una pelea legendaria, sino también una de las más grandes sorpresas en la historia del boxeo. 

Aunque le daban pocas probabilidades de imponerse, Holyfield garantizó una victoria en la amplia promoción previa del combate, y cumplió su palabra de forma impactante, evocando memorias de otra gran sorpresa, cuando Buster Douglas noqueó al supuestamente invencible Tyson en 1990.


En una pelea plagada de acción, Holyfield dominó en mayor parte. Holyfield abusó del bravucón. Aunque Tyson lo sacudió con un uppercut en el quinto round, Holyfield envió a la lona con un gancho de izquierda en el sexto asalto, el mismo donde se dio un cabezazo accidental (que Tyson clama fue intencional) que le propinó una cortada a Tyson en el ojo izquierdo. 

Aunque Tyson conectaba golpes sólidos, Holyfield aguantó todo, y continuó agotando a Tyson con sus propios impactos. Él lo puso en graves aprietos en el décimo asalto antes de finalmente ponerlo fuera de combate todavía de pie, con un ataque masivo de golpes a principios del onceavo asalto. 

Naturalmente, el resultado sorpresivo dejó el escenario listo para la revancha siete meses después. Quizá ustedes recuerden algo acerca de una mordida en la oreja. 


Fuente: Dan Rafael para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)



Clip - pelea completa:



martes, 18 de febrero de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS V: HAGLER - LEONARD (ESPN Deportes, 2013) Por Nigel Collins








Por Nigel Collins
ESPN.com


Era inevitable preguntarse a uno mismo en qué estaba pensando Marvin Hagler, cuando Sugar Ray Leonard entró a la conferencia de prensa posterior a su pelea. Leonard usaba una gorra náutica blanca y una camiseta sin mangas fajada dentro de sus pantalones, luciendo más como una persona que recién había finalizado un crucero por el Caribe y no una que había disputado una candente y reñida pelea contra un hombre que era favorito para derrotarlo. 

Era, por supuesto, la personalidad glamorosa de Leonard, al igual que su estilo de pelear, lo que marcó la diferencia con Hagler, y lo que añadió otra capa de animosidad a su rivalidad. El recién destronado rey medio había legado a la pelea con una racha invicta que se remontaba a más de 10 años atrás, y estaba desacostumbrado a ser amable en la derrota. 

"En mi corazón siento que sigo siendo el campeón", dijo Hagler. "Realmente odio el hecho de que me lo arrebataron (el título) y se lo dieron a Sugar Ray Leonard, de entre todas las personas... realmente me deja un mal sabor de boca". 

La amargura todavía no se ha disipado, y aquellos que pensaron en ese momento que Hagler fue robado todavía piensan hoy de la misma forma. Pero, ¿por qué esta decisión en particular sigue siendo el sujeto de tan apasionado debate? Además de que fue una pelea reñida, ¿qué hay acerca de Hagler-Leonard que retumbó tan fuerte con tantas personas? 

Creo que la naturaleza clásica de esta confrontación es el corazón de esta disputa que persiste. Fue la clásica batalla entre la bella y la bestia, aunque bella tenía lo suficiente de bestia en él para ser un gran peleador, y bestia peleaba con un salvajismo controlado que era hermoso en su propio derecho. 

Los polos opuestos se atraen, pero en este caso, chocaron en una pelea que muchos consideraron el alma y corazón filosóficos del deporte. Es una batalla tan antigua como el boxeo, una que entra en juego cada vez que un boxeador se mide a un cañonero en una pelea de renombre. Pero en esta ocasión, dado el estatus de los rivales, contó para mucho más de lo usual. 

Marvin Hagler estaba buscando su 13ra. defensa del título mediano en su combata ante Sugar Ray Leonard. Al momento, Hagler estaba a dos defensas del entonces récord de la división en manos de Carlos Monzón.
 
Como evento, Leonard-Hagler fue increíble, y el alboroto fue como ninguno otro que haya experimentado antes o después. Se podía escuchar a la gente hablar de la pelea tan pronto y como uno se bajara del avión en Las Vegas. La prensa tomó por asalto el lugar como un ejército de hormigas, y los platos para transmisión satelital brotaron como hongos. A veces, uno sentía como si se estuviera en el centro del universo. 

Desafortunadamente, la pelea ni siquiera estuvo cerca de igualar las expectativas. No es que fuera una mala pelea, bajo ninguna circunstancia. Ambos pelearon bien y con un elevado nivel de habilidades, pero ninguno estuvo en su mejor forma, especialmente Hagler. El desgaste de sus batallas contra John Mugabi y Thomas Hearns -- la cima de una larga carrera de peleas difíciles contra otros rivales complicados -- había disminuido sus reflejos lo suficiente, para darle a Leonard la ventaja que necesitaba. 
Los signos que delatan a un peleador en declive eran fáciles de detectar: Hagler frecuentemente era incapaz de jalar el gatillo cuando se le presentaba la oportunidad, y empujaba con sus golpes al cuerpo en lugar de conectarlos con fuerza sobre el rival. Pero lo más inquietante para sus aficionados fue que él de hecho recibió más golpes, cuando su presa se plantó en el intercambio. 

Pese a haber estado tres años fuera del ring, Leonard mostró muy pocas señales de oxidación. Él disputó una batalla controlada y bien concebida, y mantuvo la calma para un final relampagueante tras ser lastimado en el noveno asalto. 

El juez Dave Moretto calificó la pelea 115-113 para Leonard, mientras que Lou Filippo la tuvo por el mismo margen a favor de Hagler. Lo justo. Pero el 118-110 de José Juan Guerra a favor de Leonard, fue totalmente descabellado. 

"Jo Jo Guerra debería estar en prisión", vociferó el co-mánager de Hagler, Pat Petronelli, llevando al extremo la amargura compartida por muchos testigos.
De alguna forma, la controversia ha superado a la propia pelea. Una revancha hubiera sido agradable, pero Hagler nunca volvió a pelear, y dudo que el resultado hubiera sido significativamente diferente, de cualquier forma. 

Sí, fue reñida, pero desde mi asiento en ringside en el Caesars Palace, el hombre correcto obtuvo la decisión. 


Fuente: Por Nigel Collins para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)

Clip - pelea completa: 




martes, 11 de febrero de 2014

ESCUDERÌAS - FERRARI (1950-)






MÌSTICA, ÈXITO Y LEYENDA




En 1919, un joven Enzo Ferrari debuta como piloto en una competición de automovilismo Parma-Berceto, diez años después en 1929 Enzo funda la sociedad deportiva Scuderia Ferrari, para ocuparse de la gestión deportiva de la gigante Alfa Romeo. La marca se conoce como tal en 1933 cuando los autos modificados por Enzo empiezan a correr bajo la insignia de escudería Ferrari. La situación en pocos años se complica para la Scuderia, los autos alemanes bajo el fuerte auspicio del gobierno nazi arrasan en las pistas, por lo que Alfa Romeo retoma directamente la gestión deportiva, fundando Alfa Corse.

Enzo Ferrari se retira de Alfa Romeo y funda Auto Avio Construzioni, no pudo usar su apellido hasta 4 años después por una cláusula del contrato que había firmado con Alfa Romeo, el primer modelo fue el 815 construido en 1940, con el que Ferrari ganó la Mille Miglia. Pero de nuevo el desarrollo de Ferrari se ve bruscamente interrumpido cuando estalla la segunda Guerra mundial, los técnicos y dirigentes de la Auto Avio Construzioni, se ven obligados a construir material bélico por orden del gobierno, también son obligados a moverse a 16 kilómetros al sur de Módena, a Maranello, lugar donde hoy en día todavía permanece la Scuderia Ferrari.

La guerra termina y en 1947 ya con la posibilidad de usar su apellido, su emblema característico (el cavallino rampante), y su taller reconstruido en Maranello, nace la Scuderia Ferrari como la conocemos hoy en día, su primer auto fue el Modelo 125 con un motor de litro y medio. Ferrari estrena su coche en Piacenza, Italia, el 11 de mayo de 1947, la Ferrari lideró toda la carrera pero a sólo tres vueltas del final se rompe la bomba de combustible. Enzo llamaría a la 125 como "un fracaso prometedor".

La primera presentación oficial de una Ferrari en la Fórmula 1, fue en el circuito de Mónaco en 1950, con la Ferrari 125 de 1.500 centímetros cúbicos. Fue conducido por Alberto Ascari, logrando un segundo lugar.

Pero no sería hasta la carrera celebrada en Silverstone el 14 de julio de 1951, con el argentino José Froilán González, que la Scuderia obtendría su primera victoria en el Calendario Oficial de la Fórmula 1.[1] Un año en después, en 1952, Ascari conquistó el título mundial de Pilotos al volante de la Ferrari 500 F2. En 1953 Ferrari ganó siete de las nueve carreras del año y por supuesto se hicieron con el campeonato mundial de pilotos, el segundo y último para Alberto Ascari;[2] título que repetirían en 1958, con Mike Hawthorn.

En 1961 Ferrari gana su quinto campeonato de pilotos y el primero de constructores con la dupla de Phil Hill y Wolfgang von Trips, quien en la penúltima carrera del año tuvo un accidente fatal.[3] En 1964 Ferrari repite el triunfo en los dos campeonatos pero esta vez con John Surtees en un 158 de 8 cilindros.[4] Durante las dos últimas carreras de ese año Ferrari pintó sus autos de azul y blanco (retirando el tradicional color rojo), como protesta contra las autoridades italianas de automovilismo.
Phil Hill en 1962.

Siguió un largo periodo sin triunfos para la escudería, pasaron 11 años para que Niki Lauda en 1975 ganara el campeonato de pilotos y de constructores con la Ferrari 312T y neumáticos Goodyear.[5] En 1976 Lauda sufre un grave accidente en Nurburgring, por lo que la Scuderia sólo logra el campeonato de constructores. Un año después Lauda gana el campeonato de pilotos y de constructores, el tercero para Ferrari.[6] Las relaciones de Ferrari y Lauda se complican por su rechazo de Lauda a la incorporación de un tercer coche conducido por el entonces desconocido Gilles Villeneuve.

Sería Gilles Villeneuve, un piloto temerario y valiente, sin miedo a la muerte, quien se convertiría en todo un héroe para los aficionados al deporte motor en especial a los seguidores de la escudería Ferrari. A pesar de no ganar un campeonato del mundo, sus maniobras en pista como su lucha con René Arnoux en el Gran Premio de Francia de 1979, se han convertido en referente del espíritu de lucha característico de la Scuderia de Maranello.

El sexto título en el campeonato de constructores vendría en 1979 con Jody Scheckter y Gilles Villeneuve. Repetirían título en 1982 con Gilles Villeneuve y Didier Pironi, y en 1983 con Patrick Tambay y René Arnoux. El sudafricano Scheckter se adjudicó el título de pilotos en 1979 en su primera temporada en el equipo;[7] sin embargo, a partir de ahí se iniciaría una larga sequía de más de 20 años sin que un piloto de Ferrari fuese campeón del mundo.

Se logra el campeonado mundial de constructores en 1982 y 1983, ambos con neumaticos Goodyear. Sin embargo, una nueva década de pocos resultados llega para la Scuderia; sumadas a las muertes en 1982 de Gilles Villeneuve y en 1988 de su fundador Enzo Ferrari. En 1990, Ferrari logró su victoria número 100 de la mano de Alain Prost en el Gran Premio de Francia.

La Scuderia vivía uno de sus momentos más oscuros, de desorden y falta de resultados (sólo tres subcampeonatos de pilotos; Didier Pironi en 1982, Michele Alboreto en 1985, y Alain Prost en 1990), hasta que en 1996 llega a la Scuderia el entonces bicampeón Michael Schumacher,[9] junto con un equipo que reestructuraría la Scuderia: Jean Todt, Ross Brawn y Rory Byrne. En 1997 y 1998, Schumacher y Ferrari estuvieron cerca de lograr el título, pero terminaron en decepción, lo que acrecentaba el desespero de los fans de la Scuderia. Pero desde 1999, año en el que Ferrari obtuvo su noveno campeonato mundial de constructores y el subcampeonato de pilotos de Eddie Irvine (Michael Schumacher había sufrido un fuerte accidente en el Gran Premio de Gran Bretaña que lo apartó durante meses de la competición), la Scuderia iniciaría una época de éxitos.

Michael Schumacher, en 2000, ganaría el título mundial de pilotos y junto con Rubens Barrichello lograrían el campeonato de constructores para el equipo. Este triunfo se repetiría por 4 años más consecutivos, en los que Ferrari dominó completamente, ganando el título de Pilotos y Constructores sin dar opción alguna a sus rivales. Fue sin duda la época dorada de la Scuderia, donde prácticamente era un equipo imbatible. Michael Schumacher ganó 5 campeonatos con la Scuderia.

En 2005, Ferrari sufrió con el cambio de reglamento y no estuvo en condiciones de defender sus coronas, siendo superado por los McLaren y los Renault. Pero en 2006, la Scuderia regresa con fuerza y pelea con Renault y Fernando Alonso por los dos títulos; lucha que terminaría con victoria para Renault y Alonso, y la creación de la histórica rivalidad de Schumacher y Fernando.

En 2006, Michael Schumacher, el piloto con más títulos de la historia de la Fórmula 1, anuncia su retirada de la competición a finales de año, con lo que la Scuderia contrataría en su reemplazo al piloto de McLaren Kimi Räikkönen, que haría dupla con el brasileño Felipe Massa desde 2007. Schumacher estuvo cerca de llevarse su octavo título, pero finalmente perdió el mundial por 13 puntos; mientras que Renault se impuso por sólo 4 puntos en constructores. Junto con Michael, también confirmó su marcha el arquitecto de muchas de las victorias de Ferrari, Ross Brawn; mientras el jefe de diseño Rory Byrne, anuncia su retirada, seguido por el jefe de motores de la Scuderia Paolo Martinelli. Jean Todt pasaba a ser CEO de Ferrari.

A pesar de la pérdida de este gran equipo de trabajo, en 2007, Kimi Räikkönen gana el campeonato de Pilotos y Constructores por solo un punto tras una intensa pugna con los pilotos de McLaren Lewis Hamilton y Fernando Alonso. En 2008, Felipe Massa lucharía por el título hasta la última carrera, y el campeonato se decidió en la última curva del Gran Premio de Brasil, en el que Massa pierde el título por un solo punto frente a Lewis Hamilton. Aun así, Ferrari ganó el título de constructores de ese año.

En 2009, Ferrari se ve sorprendida por escuderías como Brawn GP y posteriormente Red Bull, quienes con el doble difusor fueron intratables en todo el año. La Scuderia sufrió uno de los peores arranques de temporada de su historia; aunque a partir de la 5ª carrera mejoró las prestaciones de su F60 y finalmente pudo terminar en cuarto lugar en el campeonato de constructores, logrando una sola victoria en el Gran Premio de Bélgica. A finales del año, Kimi Räikkönen anuncia su partida del equipo para participar en el Campeonato Mundial de Rally, ya que el equipo italiano había contratado a Fernando Alonso por tres años.

En 2013 y tras cuatro años sin lograr tìtulos ni de constructores o pilotos, Ferrari emprende una profunda transformaciòn interna, desde el personal tècnico hasta la completa reestructuración en su departamento jeràrquico inciada el año anterior. Mientras retiene a Fernando Alonso con un nuevo contrato, corta vìnculos con Felipe Massa luego de 8 temporadas a bordo de la Rossa. Su reemplazante es un ex Ferrari, cuya primera etapa no concluyò de la mejor forma luego de obtenido el ùltimo tìtulo del Cavallino hasta la fecha: Kimi Raikkonen.


Campeonato de pilotos

Estos son los pilotos que han ganado el mundial de Fórmula 1 con el equipo Ferrari. Michael Schumacher es el piloto que más títulos tiene (7 en total), 5 de ellos conseguidos sobre un Ferrari.

Año     Piloto                   Carreras     Victorias     Puntos

1952    Alberto Ascari             8               6                53,5
1953    Alberto Ascari             9               5                47
1956    Juan Manuel Fangio      8               2                29
1958    Mike Hawthorn           11              1                44
1961    Phil Hill                      8               2                38
1964    John Surtees               10              2                40
1975    Niki Lauda                  14              5                64,5
1977    Niki Lauda                   17             3                72
1979    Jody Scheckter           15              3                51
2000     Michael Schumacher   17              9                108
2001     Michael Schumacher   17              9                123
2002     Michael Schumacher   17              11               144
2003     Michael Schumacher   16               6                93
2004     Michael Schumacher   18              13               148
2007     Kimi Räikkönen          17               6                110


Carrera en el Campeonato Mundial de Fórmula 1
 

Debut:     Gran Premio de Mónaco de 1950
Carreras disputadas:     870
Campeonato de Constructores:     16 (1961, 1964, 1975, 1976, 1977, 1979, 1982, 1983, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2007, 2008)
Campeonato de Pilotos:     15 (1952, 1953, 1956, 1958, 1961, 1964, 1975, 1977, 1979, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2007)
Victorias:     221
Pole positions:     207
Podios:     678
Vueltas rápidas:     228




ARTÌCULOS - SUPERPELEAS IV: CHÀVEZ - TAYLOR (ESPN Deportes, 2013) por Kieran Mulvaney













Por Kieran Mulvaney
ESPN.com


El mundo del boxeo todavía estaba hablando de la masiva sorpresiva victoria de Buster Douglas sobre Mike Tyson para ganar el indiscutido campeonato de peso completo hacía solamente un mes, cuando fue nuevamente estremecido, en esta ocasión por uno de los mejores combates de los tiempos modernos- la pelea del año del 1990- y en la que intervino quizás la más controversial decisión de un referí de parar una pelea en la historia del deporte. 


La pelea de unificación del título de peso junior welter entre Julio César Chávez y Meldrick Taylor fue altamente anticipada y produjo más de lo que es posible pedir. Nadie olvidará la pelea del 17 de marzo del 1990 en el Hilton de Las Vegas (aunque seguramente muchos ya han olvidado la victoria unilateral de Chávez contra un acabado Taylor en la revancha cuatro años más tarde. 

Julio César Chávez eventualmente establecería la marca de defensas consecutivas de título en 140 libras con 12.
 
Más inolvidable aún que el combate repleto de acción, sin embargo, fue el final, el cual todavía puede suscitar discusiones acerca de la validez de la intervención del referí en parar la pelea. 


Solamente díganle "dos segundos" a cualquier fanático del boxeo y van a saber de qué estás hablando. Restaban dos segundos en la batalla épica cuando al árbitro Richard Steele detuvo la pelea, otorgándole a Chávez uno de los regresos más dramáticos en los anales boxísticos y quizás la victoria más grandiosa en su carrera de Salón de la Fama repleta de grandes hazañas. 


En cambio, fue una de las derrotas más amargas para Taylor, quien había dominado el combate y estaba de pie tras haber sido derribado en los momentos finales cuando Steele gesticuló con las manos para finalizar la pelea, negándole a Taylor lo que hubiese sido una victoria gloriosa. 


El combate era uno perfecto: dos campeones invictos quienes tenían emocionantes estilos que se complementaban perfectamente -- al pleito se le llamó "Rayo y Trueno" -- con un poco de nacionalismo agregado para avivar los ánimos. Chávez, la superestrella mexicana con una nación apoyándolo, era el trueno, un incansable golpeador con un puñetazo destructible quien hacía añicos a sus rivales hasta la sumisión con un ataque demoledor. Taylor era el rayo, un medallista de oro en las Olimpiadas del 1984 y un deslumbrante boxeador de Filadelfia con velocidad cegadora que lanzaba puños con la rapidez de una metralleta. 


Entrando al combate, Chávez tenía un récord de 66-0 con 56 nocauts, incluyendo un récord de 16-0 con 11 KO en peleas por títulos mundiales y Taylor amasaba uno de 24-0-1 con 14 nocauts, incluyendo de 3-0 con dos KO en peleas por títulos mundiales.

Ring Magazine/Getty ImagesMeldrick Taylor estuvo a dos segundos de vencer a Julio César Chávez.


Chávez era el favorito por poco margen, pero Taylor comenzó rápido y tenía los primeros rounds en el bolsillo. Estaba boxeando en círculos alrededor de Chávez y aunque no era puños sólidos, obviamente lo estaba superando al llegarle con dulces combinaciones que Chávez no podía esquivar. 


Pero fiel a su estilo, Chávez no dejó de presionar hacia delante. Aunque Taylor continuaba ganando asaltos, no fue fácil. Chávez estaba perdiendo, pero estaba castigando a Taylor. Si Chávez iba a perder por decisión, Taylor iba a tener clarísimo que había estado en la pelea de su vida. 


Para muchos, Taylor ganó los primeros nueve rounds. Pero al combate desenvolverse en los asaltos tardíos, el daño que Chávez estaba haciendo era palpable. La cara de Taylor se estaba hinchando (tenía una fractura facial) y sangraba por la boca, lo que lo hacía tragarse su propia sangre. 


Lento pero seguro, Chávez lo estaba descomponiendo pero necesitaría de un nocaut para ganar. Entonces se convirtió en el juego de ganarle al reloj. Si Taylor lograba llegar hasta la campana final, hubiese ganado. 


Entrando al duodécimo asalto, Taylor llevaba la ventaja en dos tarjetas de anotaciones -- 108-101 y 107-102 -- y absurdamente perdiendo 105-104 en la tercera. Sin embargo, en lugar de irse a la segura, la esquina de Taylor le dijo que necesitaba ganar el round y éste salió a pelear y pagó el precio, finalmente siendo martillado con un derechazo que lo mandó a volar a una esquina con pocos segundos restando en el reloj. Taylor se levantó y Steele lo miró, pero no le gustó lo que vio y detuvo la pelea, dejando a muchos anonadados y a la fanaticada de Chávez celebrando junto a él.

Siempre sentí que le robaron la victoria a Taylor. Sé que muchos dicen que no había forma de que Steele supiera cuánto tiempo restaba, pero él era un árbitro de élite. Tenía que instintivamente saber que quedaba muy poco tiempo, sin mencionar que la luz roja en el poste de cada esquina estaba parpadeando rojo, indicando que quedaban menos de 10 segundos en el combate. Taylor nunca más fue el mismo, pero después de haber dominado la mayor parte de la pelea, al menos se merecía dos segundos más.


Fuente: Kieran Mulvaney para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)



Clip - pelea completa:




 

lunes, 10 de febrero de 2014

FOTOGRAMAS - THE SMOKIN' JOE FRAZIER ORCHESTRA (Filadelfia, 1975)


 






El gran Joe Frazier pasará a la historia por sus tres épicos combate contra Cassius Clay, pero su talento con la mùsica pasaba de un simple pasatiempo. Smokin' Joe era de Filadelfia y en los setenta la ciudad de la hermandad tambièn era la del soul. Frazier era un gran aficionado de la mùsica de la música y fundó su propio grupo, Joe Frazier and the Knockouts.

Entre combate y combate, Frazier grababa discos en Filadelfia, en un pequeño sello llamado Contempo y Jobo records. En él conquistó su mayor éxito con ‘Come and get me love’ y una versión del ‘Knock on wood’, de Eddie Floyd y que también había cantado Otis Redding con Carla Thomas. Para llegar al gran público y poder actuar en Las Vegas. Incluso hizo una versión de ‘My Way’, el inmortal éxito de Sinatra.


Clip - "My Way" (Joe Frazier and the Knockouts):









miércoles, 5 de febrero de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS III: PRYOR - ARGUELLO (ESPN Deportes, 2013) por Dan Rafael





El mundo del boxeo todavía estaba hablando de la masiva sorpresiva victoria de Buster Douglas sobre Mike Tyson para ganar el indiscutido campeonato de peso completo hacía solamente un mes, cuando fue nuevamente estremecido, en esta ocasión por uno de los mejores combates de los tiempos modernos- la pelea del año del 1990- y en la que intervino quizás la más controversial decisión de un referí de parar una pelea en la historia del deporte. 

La pelea de unificación del título de peso junior welter entre Julio César Chávez y Meldrick Taylor fue altamente anticipada y produjo más de lo que es posible pedir. Nadie olvidará la pelea del 17 de marzo del 1990 en el Hilton de Las Vegas (aunque seguramente muchos ya han olvidado la victoria unilateral de Chávez contra un acabado Taylor en la revancha cuatro años más tarde. El por ciento de nocauts de Aaron Pryor luego de que noqueara a Alexis Argüello en su primera pelea. Ningún campeón del presente tiene un por ciento mayor que 89 por ciento de Gennady Golovkin. Más inolvidable aún que el combate repleto de acción, sin embargo, fue el final, el cual todavía puede suscitar discusiones acerca de la validez de la intervención del referí en parar la pelea. 

Solamente díganle "dos segundos" a cualquier fanático del boxeo y van a saber de qué estás hablando. Restaban dos segundos en la batalla épica cuando al árbitro Richard Steele detuvo la pelea, otorgándole a Chávez uno de los regresos más dramáticos en los anales boxísticos y quizás la victoria más grandiosa en su carrera de Salón de la Fama repleta de grandes hazañas. En cambio, fue una de las derrotas más amargas para Taylor, quien había dominado el combate y estaba de pie tras haber sido derribado en los momentos finales cuando Steele gesticuló con las manos para finalizar la pelea, negándole a Taylor lo que hubiese sido una victoria gloriosa. 

El combate era uno perfecto: dos campeones invictos quienes tenían emocionantes estilos que se complementaban perfectamente -- al pleito se le llamó "Rayo y Trueno" -- con un poco de nacionalismo agregado para avivar los ánimos. Chávez, la superestrella mexicana con una nación apoyándolo, era el trueno, un incansable golpeador con un puñetazo destructible quien hacía añicos a sus rivales hasta la sumisión con un ataque demoledor. Taylor era el rayo, un medallista de oro en las Olimpiadas del 1984 y un deslumbrante boxeador de Filadelfia con velocidad cegadora que lanzaba puños con la rapidez de una metralleta. 

Entrando al combate, Chávez tenía un récord de 66-0 con 56 nocauts, incluyendo un récord de 16-0 con 11 KO en peleas por títulos mundiales y Taylor amasaba uno de 24-0-1 con 14 nocauts, incluyendo de 3-0 con dos KO en peleas por títulos mundiales.
Chávez era el favorito por poco margen, pero Taylor comenzó rápido y tenía los primeros rounds en el bolsillo. Estaba boxeando en círculos alrededor de Chávez y aunque no era puños sólidos, obviamente lo estaba superando al llegarle con dulces combinaciones que Chávez no podía esquivar. 

Pero fiel a su estilo, Chávez no dejó de presionar hacia delante. Aunque Taylor continuaba ganando asaltos, no fue fácil. Chávez estaba perdiendo, pero estaba castigando a Taylor. Si Chávez iba a perder por decisión, Taylor iba a tener clarísimo que había estado en la pelea de su vida. 

Para muchos, Taylor ganó los primeros nueve rounds. Pero al combate desenvolverse en los asaltos tardíos, el daño que Chávez estaba haciendo era palpable. La cara de Taylor se estaba hinchando (tenía una fractura facial) y sangraba por la boca, lo que lo hacía tragarse su propia sangre. Lento pero seguro, Chávez lo estaba descomponiendo pero necesitaría de un nocaut para ganar. Entonces se convirtió en el juego de ganarle al reloj. Si Taylor lograba llegar hasta la campana final, hubiese ganado. 

Entrando al duodécimo asalto, Taylor llevaba la ventaja en dos tarjetas de anotaciones -- 108-101 y 107-102 -- y absurdamente perdiendo 105-104 en la tercera. Sin embargo, en lugar de irse a la segura, la esquina de Taylor le dijo que necesitaba ganar el round y éste salió a pelear y pagó el precio, finalmente siendo martillado con un derechazo que lo mandó a volar a una esquina con pocos segundos restando en el reloj. Taylor se levantó y Steele lo miró, pero no le gustó lo que vio y detuvo la pelea, dejando a muchos anonadados y a la fanaticada de Chávez celebrando junto a él. 

Siempre sentí que le robaron la victoria a Taylor. Sé que muchos dicen que no había forma de que Steele supiera cuánto tiempo restaba, pero él era un árbitro de élite. Tenía que instintivamente saber que quedaba muy poco tiempo, sin mencionar que la luz roja en el poste de cada esquina estaba parpadeando rojo, indicando que quedaban menos de 10 segundos en el combate. Taylor nunca más fue el mismo, pero después de haber dominado la mayor parte de la pelea, al menos se merecía dos segundos más.


Fuente: Dan Rafael para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)



Clip - pelea completa: