jueves, 27 de agosto de 2015

ESPECIALES BOXEO - FACING ALI (de Pete McCormack, 2009)









«Es difícil ser humilde cuando eres tan grande como yo» - MUHAMMAD ALÍ


Interesante enfoque el de Facing Ali: analizar la figura de Muhammad Ali desde el punto de vista de sus contrincantes, de esos enemigos que no lo son tanto. En definitiva, de aquellos que tuvieron la oportunidad de pelear contra él. Mediante esa multiperspectiva que nos ofrecen las declaraciones de boxeadores como Chuvalo, Terrel, Frazier, Norton, Foreman, Ron Lyle, Shavers o Holmes, vamos reconstruyendo la vida y la personalidad de un hombre que se convirtió en símbolo. Querido y odiado, su relevancia y notoriedad fuera del ring resultó asombrosa.

Alí ya no puede hablar, nosotros lo hacemos por él. Esta frase, pronunciada por uno de estos boxeadores, refleja a la perfección el espíritu de la cinta. Sin embargo, decir que este es un documental de boxeo, aún siendo cierto, no deja de ser una afirmación parcial e incompleta, pues nos estaríamos olvidando de que también es una película sobre la pobreza, la inmigración y el racismo. Es una película que rebusca en la historia y mira muy de cerca la política y la religión.

Pero sobre todo y ante todo es una película sobre seres humanos, que utilizaron un deporte salvaje para salir de la marginación y la miseria, ganándose el reconocimiento del mundo, que se paró durante unos minutos para verlos boxear contra Ali. Un combate, que a muchos les cambió la vida. Varios de ellos sufren secuelas de sus años como boxeadores (alguno necesita de la presencia de subtítulos para ser entendido). Secuelas a las que Ali contribuyó con sus golpes. De la misma manera, Ali se convirtió en víctima de Foreman, Holmes y compañía, pues muchos son los que aseguran que el Parkinson que le azota es una consecuencia directa de su vida como boxeador. Se dice, que si Ali se hubiera retirado antes de comenzar a perder combates (al final de su carrera), la enfermedad no le hubiera atacado, al menos de esa manera tan temprana y agresiva.

Son esos mismos boxeadores los que hablan de Muhammad Ali, los que lo admiran, lo alaban y en alguna ocasión lo critican. Relatan sus enfrentamientos contra él, muchas veces poniendo más énfasis en los combates dialécticos que en los físicos. Se ve a estos pesos pesados como auténticos niños, frágiles y resquebrajados por la vida, que los ha golpeado como ningún boxeador lo ha hecho antes.

La historia —para bien o para mal— la construyen los hombres. Pero no todos —al revés: muy pocos. Tipos que hacen de diques, cambiando el curso de la humanidad en algún grado, echándose la historia al hombro, pasándose por el culo el pasado y definiendo el futuro a su antojo. El siglo veinte engendró de estos hombres como ningún otro siglo. Cantidad de ellos. Pero hay uno —más que ninguno— que genera un reconocimiento unánime, una valorización transversal. Uno solo, al que hasta sus enemigos le rinden homenaje: MUHAMMAD ALI. El más grande.




«Soy tan rápido que anoche apagué la luz y me metí a la cama antes de que la pieza estuviera oscura».

¿Cómo fue que un negro como tantos otros negros, nacido en el estado de Kentucky en 1942, víctima y espectador del racismo y la segregación más dura y establecida, hijo de un pintor de carteles y de una empleada doméstica, se transformó en el atleta más grande de todos los tiempos? Eso no se responde en FACING ALI (disponible donde tú sabes), un documental sobre los que alguna vez enfrentaron al Campeón, pero lo mismo es una muy buena pregunta.

«No soy el más grande; soy más grande que el más grande. No solamente los noqueo: también elijo el round».

No puede haber mejor distinción que la hecha por los adversarios. Cuando son los oponentes quienes reconocen a Ali como el más grande de todos, como aquel que no sólo eran un enorme boxeador muy difícil de batir sino además la mejor persona, el que hizo del boxeo un deporte de trascendencia mundial y el que consiguió además sacar la voz por los afroamericanos y sus derechos, ahí es cuando queda todo dicho.

«Luché contra un cocodrilo, forcejé con una ballena; esposé a un rayo y encarcelé a un trueno; solamente la semana pasada maté a una roca, lesioné a una piedra, hospitalicé a un ladrillo. Soy tan malo que hago enfermar a la medicina».

Dirigido por Pete McCormack, Facing Ali no es simplemente un documental que celebra a Muhammad y sus proezas: es un profundo relato sobre cómo el boxeo cambió las vidas de quienes lo ejercieron, de las secuelas que pudo dejar físicamente pero también de las oportunidades que entregó a los peleadores. Un deporte que normalmente es visto como uno de brutos y animales, sin mucho arte más que el de pegar y que no te peguen, acá es puesto en el sitio que le corresponde: una disciplina de esfuerzo, entrenamiento constante, mucho coraje y más huevos.

«No, no me voy a ir a 10 mil millas de casa para ayudar a matar y quemar otro pobre país, simplemente para seguir con la dominación de los amos blancos sobre las personas morenas de este mundo. Este es el día en que todos estos males terminarán. Me advirtieron que tomar esta posición me va a costar millones de dólares. Pero lo dije una vez y lo diré de nuevo: el verdadero enemigo de mi pueblo está aquí. No deshonraré mi religión ni mi pueblo ni a mí mismo siendo un instrumento para esclavizar a aquellos que pelean por su propia justicia, libertad e igualdad. Si pensara que la guerra va a traer libertad e igualdad a 22 millones de mi gente, no me tendrían ni que haber seleccionado: me voy mañana a pelear. No tengo nada que perder defendiendo lo que creo. Iré a la cárcel, ¿y qué? Hemos estado en la cárcel 400 años».




«Joe Frazier es tan feo que cuando llora, las lágrimas se le devuelven».

La historia la construyen los hombres: los hombres como MUHAMMAD ALI. Alguna vez se llamó Cassius Clay Jr., pero ese era un nombre de esclavo y él se ganó la libertad en el ring. Se negó a ir a Vietnam y le quitaron el título mundial y su licencia para pelear: tres años exiliado del boxeo, entrenando solo como un paria. No se calló nunca la boca y dijo lo que había que decir y más: que era el mejor y el más bonito, que nunca hubo ni habrá nadie como él, que hablaba con dios todos los días, QUE FLOTABA COMO UNA MARIPOSA Y QUE PICABA COMO UNA ABEJA. Pero mucho más que sacarle brillo a la estatua de Ali, el documental prende una luz en los viejos campeones olvidados, aquellos grandes que hicieron grande al Más Grande.


Clip - trailer:




FOTOGRAMAS - MUHAMMAD ALÍ: IMPOSSIBLE IS NOTHING (Campaña publicitaria de Adidas, 2012)







<<"Imposible” es sólo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo. “Imposible” no es un hecho, es una opinión. “Imposible” no es una declaración, es un reto. “Imposible” es potencial. “Imposible” es Temporal, “Imposible” no es nada…

“Algunas personas sólo se escuchan a si mismas, en lugar de escuchar lo que dicen los demás. Estas personas no pasan frecuentemente por nuestras vidas, pero cuando lo hacen, nos recuerdan que cuando te propones algo y aunque las críticas te hagan dudar, está bien creer que no existe el ‘no se puede’, el ‘no me atrevo’ o el ‘imposible’. Nos recuerdan que está bien creer que nada es imposible”.>>





Si escuchan la frase “Impossible is Nothing” (nada es imposible) pensaran en una campaña publicitaria de una empresa de ropa deportiva, recordaran la marca Adidas. Efectivamente Impossible is Nothing pertenece a la campaña que lanzó el fabricante de ropa y calzado deportivo en el año 2004. El primer protagonista de la campaña, fue  Muhammad Ali al que se unieron, en un anuncio televisivo, grandes atletas como el nadador Ian Thorpe; el campeón olímpico de 100 metros planos Maurice Greene o los futbolistas Zidane y David Beckham. 

En sus días fue una campaña muy inspiradora y con un mensaje determinante que nos transmitió al mundo: Nada es imposible, la mayoría de las cosas que vemos como imposibles, suelen ser posibles si nos centramos con la suficiente determinación en conseguirlas. Cuando estamos diciendo que algo es imposible estamos matando un millón de posibilidades de convertirlo en posible.



Clip - publicidad:


FOTOGRAMAS - Muhammad Ali, utilizando métodos de entrenamiento bajo el agua (Miami, 1961)



Enlace permanente de imagen incrustada


Muhammad Ali entrenando bajo el agua en Miami en una piscina del hotel Pool en 1961, previo a su combate versus su otrora rival amateur Alex Miteff. El boxeador estadounidense es considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Su papel en el panorama social y político de la época fue muy importante para la comunidad afroamericana.